Análisis

Las diez primeras
Las universidades Católica y de Chile lideran, en ese orden, y por un margen significativo, el Ranking de Calidad en la Docencia de Pregrado. Ellas muestran fortalezas en cada una de las dimensiones consideradas, con bastante armonía en cuanto a la distribución de la calidad en las diferentes áreas. La UC destaca particularmente en la calidad de sus estudiantes, de sus procesos formativos y de la gestión institucional.

La Universidad de Chile, aunque no supera a la UC en ninguna de las dimensiones estudiadas, sí la sigue a corta distancia.

La Universidad de Concepción, ubicada en tercer lugar, capta una proporción bastante más baja de estudiantes “con AFI” que las dos instituciones que la anteceden, pero las supera ampliamente, en especial a la Universidad de Chile, en la dimensión “calidad de los académicos”.

Entre las diez primeras universidades de este ranking de calidad de pregrado se cuentan nueve instituciones pertenecientes al Consejo de Rectores, siendo la Universidad Adolfo Ibáñez la única excepción. Dominan en número las universidades “de investigación y doctorados”, todas las cuales —un total de seis— se ubican entre las nueve primeras. Además de las tres instituciones líderes, pertenecen a este grupo las universidades Austral, Católica de Valparaíso y Universidad de Santiago, ubicadas respectivamente en el quinto, séptimo y noveno lugar.

Curiosamente, de estas tres, la Universidad Austral es la que atrae menos estudiantes “con AFI”, a pesar de que demuestra excelentes puntajes en las dimensiones “académicos” y “procesos formativos”. Lo opuesto se observa en la Universidad de Santiago, que dobla a la Universidad Austral con respecto al porcentaje de estudiantes “con AFI”, pero es superada por la institución valdiviana en el puntaje de las otras dimensiones. Por su parte, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso obtiene un puntaje superior a la Universidad Austral solamente en el porcentaje de estudiantes con AFI.

La segunda categoría más representada entre las 10 primeras del ranking es la de las universidades “de investigación y doctorados en áreas selectivas”. Lidera este grupo la Universidad de Talca, que se ubica en cuarto lugar, seguida por la Universidad Adolfo Ibáñez, en octavo lugar, y la Universidad de La Frontera, en décima ubicación. Las principales fortalezas de la Universidad de Talca radican en la calidad de su cuerpo académico y de sus procesos formativos.

Por su parte, la Universidad Adolfo Ibáñez supera a la anterior en calidad de estudiantes, pero obtiene puntajes inferiores en el resto de las dimensiones, en especial en la dimensión “académicos”. La Universidad de La Frontera cierra el grupo de las “10 primeras” con un relativo buen puntaje en varias de sus dimensiones, sobresaliendo la dimensión “calidad de los procesos formativos”. Después de la Universidad de Talca, es la institución regional del Estado mejor ubicada.

La única universidad docente representada en las “10 primeras” es la Universidad del Bío-Bío, situada en el sexto lugar del ranking. Esta ubicación es destacable y, en cierto modo, paradójica puesto que es una institución que atrae un porcentaje mucho más bajo de estudiantes con AFI que el resto de las universidades “top ten”. Sin embargo, compensa el bajo puntaje en esta dimensión con buenos puntajes en las dimensiones “académicos” y “procesos formativos”.

Las universidades desde el puesto 11 al 49
Las universidades ubicadas entre el puesto 11 y el 25 del ranking de calidad de pregrado dan al Consejo de Rectores una representatividad superior al 60%. Lideran este segmento las universidades Católica del Norte, Técnica Federico Santa María y de Tarapacá.

La Católica del Norte está realizando un muy buen trabajo en áreas como la innovación curricular, la expansión de sus actividades de investigación y la transferencia tecnológica. No obstante estos esfuerzos y la ventaja de contar con una Escuela de Medicina, aún no logra atraer un mayor porcentaje de estudiantes con AFI. El caso de la UC del Norte tiene elementos comunes con la Universidad de Concepción, la Universidad Austral, la de Talca y del Bío-Bío. Es decir, instituciones de buen desempeño que por su ubicación geográfica, lejana a la Región Metropolitana, compiten en desventaja con otras instituciones capitalinas con respecto a la captación de postulantes con AFI.

La Universidad Técnica Federico Santa María también representa un caso especial. A pesar de resultar muy atractiva para estudiantes “con AFI”, llama la atención que en este ranking de calidad de pregrado no se ubique entre las diez primeras. Esto se debería principalmente a los bajos puntajes que obtiene en la dimensión “académicos” e “institución”. Con respecto a los primeros, influye fuertemente la alta proporción de profesores sin doctorado, situación que se debe a las carreras técnicas que ofrece como parte de su misión institucional. Esto la hace diferir significativamente de otras universidades de su categoría.

La Universidad de Tarapacá es un caso digno de mención por tratarse de una institución regional que atrae un muy bajo porcentaje de estudiantes con AFI. Sin embargo, esto se compensa con altos puntajes en los factores “Académicos” y “Procesos formativos”.

En este segmento del ranking también se sitúan tres instituciones de Santiago, no pertenecientes al Consejo de Rectores, que atraen a un alto porcentaje de estudiantes con AFI. Se trata de las universidades de los Andes, que ocupa el lugar 15 del ranking; Diego Portales, ubicada en la posición 18 y del Desarrollo, en el lugar 24. Todas ellas comparten el contar con una baja proporción de académicos contratados a tiempo completo y con doctorados, lo que determina un bajo puntaje en la dimensión “Académicos”.

En este aspecto, el de la dotación académica, las instituciones antes mencionadas se asemejan al resto de las universidades privadas y es fácil suponer que las razones de este hecho son principalmente de tipo económico. Las remuneraciones de los académicos es el principal gasto que deben enfrentar los presupuestos operacionales de las universidades. Contar con un gran número de profesores contratados a tiempo completo representa una pesada carga económico-financiera. Las instituciones que pertenecen al Consejo de Rectores, en cambio, tienen la ventaja de recibir subsidios estatales.

Por otra parte, contratar académicos de tiempo completo se justifica cuando la institución desea promover las actividades de investigación y dado que la gran mayoría de las universidades no pertenecientes al Consejo de Rectores realiza muy poca investigación, no necesitan una “masa crítica” de profesores de tiempo completo y con estudios de posgrado. No obstante, aun reconociendo el peso del tema económico, el promover o no las actividades de investigación es, en última instancia, una opción institucional. Prueba de esto es la Universidad Andrés Bello, que está brindando un apoyo decidido a sus áreas de investigación y, con este fin, ya cuenta con un número significativo de académicos de tiempo completo. Aunque el porcentaje de ellos es bajo en relación al tamaño de la planta contratada “por horas”, permite la sustentación de tres programas de doctorado acreditados.

Equivalencias en calidad académica
Los resultados del ranking de docencia de pregrado permiten listar las universidades en orden decreciente de calidad según el puntaje obtenido. No obstante, en muchos casos las diferencias numéricas entre instituciones son mínimas. ¿Cuándo puede afirmarse que una institución es significativamente mejor o peor con respecto a los puntajes finales en el ranking?.

Para facilitar el análisis, se establecieron límites de “equivalencia” mediante “franjas de puntajes” del ranking que indican similitud entre ellas. Para las 49 universidades clasificadas, esto determina 26 franjas de equivalencia.

Bandas de Universidades

Otra forma de ilustrar la distribución de las instituciones por rangos de calidad, se obtiene mediante un “histograma” de cinco clases de instituciones ubicadas en rangos de 15 puntos entre puntajes extremos de 15 a 90 puntos o más. Aplicando esta metodología las universidades se distribuyen de la siguiente manera:

Clase 1 (75 y más puntos) dos universidades de “calidad equivalente”: Católica de Chile y de Chile.

Clase 2 (desde 75 a 60 puntos) tres universidades: de Concepción, de Talca y Austral.

Clase 3 (desde 60 a 45 puntos) trece universidades: la del Bío-Bío, Católica de Valparaíso, Adolfo Ibáñez, de Santiago de Chile, de La Frontera, Católica del Norte, Técnica Federico Santa María, de Tarapacá, Católica del Maule, de los Andes, Alberto Hurtado, Metropolitana de Ciencias de la Educación y Diego Portales.

Clase 4 (desde 45 a 30 puntos) diecinueve universidades: de La Serena, Católica de Temuco, de Atacama, Playa Ancha de Cs. de la Educ., de Antofagasta, del Desarrollo, Andrés Bello, de Valparaíso, de Magallanes, Adventista de Chile, Autónoma de Chile, Católica de la Santísima Concepción, de los Lagos, Católica Silva Henríquez, Finis Terrae, Academia de Humanismo Cristiano, Central de Chile, San Sebastián, Arturo Prat.

Clase 5 (desde 30 a 15 puntos) trece universidades: Tecnológica Metropolitana, Santo Tomás, del Pacífico, de las Américas, Bernardo O’Higgins, de Ciencias de la Informática, Inacap, de Viña del Mar, Iberoamericana de Cs. y Tec., Arcis, del Mar, Internacional SEK.

Distribución de Universidades