Análisis

Como en la cuarta versión de este ranking, publicada en 2014, la categorización contempla cuatro grupos:

Universidades Docentes

Incluye a las instituciones enfocadas en la docencia de pregrado, que no ofrecen doctorados y cuyos académicos producen menos de 15 artículos de investigación indexados internacionalmente al año, lo que implicaría que entre las prioridades de su actual proyecto educativo institucional no está la generación de investigaciones.

Este año, el grupo de Universidades Docentes lo conforman siete instituciones. Cabe destacar que en 2012, en la primera versión de este ejercicio de categorización realizado por Universitas, este grupo estaba constituido por 19 universidades. Entre las razones de esta disminución en 2015 están que seis instituciones de este grupo perdieron su acreditación institucional y que otras seis generaron 15 o más publicaciones indexadas al año, lo que las hizo pasar al segundo grupo de la clasificación, el de Universidades Docentes con Proyección en Investigación”. Las que pasaron a integrar ese grupo son las universidades de Playa Ancha, Finis Terrae y Central de Chile. Desde la edición anterior perdió su acreditación institucional la Universidad de Artes y Ciencias Sociales, Arcis, que en 2014 ocupó la última posición (45) del “Ranking de calidad de la docencia de pregrado”.

Por primera vez desde 2012 que el grupo de instituciones docentes (puntaje final promedio 41,57) lo encabeza, por amplio margen, la Universidad Adventista de Chile, con un total de 49,8 puntos. En la última posición está la Universidad del Pacífico, con 33,4 puntos, muy por debajo de la media del grupo.
Un caso que vale la pena destacar es el de la Universidad Bernardo O’Higgins, que sube cinco posiciones en el ranking gracias a mejoras importantes del cuerpo académico y del proceso formativo, además de un aumento en los años de acreditación, que pasaron de dos a tres, lo que impactó en forma positiva su Gestión Institucional.

En este grupo llama la atención el bajo puntaje que las instituciones obtienen en la dimensión Estudiantes (entre 0,03 y 0,24), algo propio de universidades con una escasa selección de sus alumnos.

Universidades Docentes con Proyección en Investigación

Sus rasgos distintivos son dos: sus académicos tienen 15 o más artículos de investigación indexados internacionalmente al año y no ofrecen doctorados acreditados.

Este segundo grupo, “Universidades Docentes con Proyección en Investigación”, este año lo componen 18 instituciones, tres más que en 2014 y siete más que en 2013. Estas se distinguen del grupo anterior (Docente) por publicar 15 o más artículos de investigación indexados internacionalmente al año. Esto muestra, según los indicadores analizados, que, junto con enfocarse en su trabajo de docencia de pregrado, le asignan a la investigación una mayor importancia como parte de su proyecto educativo.

La principal novedad este año es que ingresaron a este segundo grupo las universidades Central de Chile, Finis Terrae y de Playa Ancha, que en 2014 integraban el primero.

Así, el ranking de Universidades Docentes con Proyección en Investigación —con un puntaje promedio de 43,8— es encabezado por la Universidad del Bío-Bío (64,3 puntos) y lo cierra la UTEM (29,8 puntos).

Al revisar los datos se observa que aquellas instituciones que ingresaron a este grupo el año pasado obtienen entre 51,3 y 38,7 puntos, cercano al promedio total, y se ubican en posiciones intermedias del ranking. Esto refleja el objetivo de esta clasificación, que evalúa las actividades y misiones de las instituciones, no su respectiva calidad. Como consecuencia, las seis universidades que se ubican en las últimas posiciones del ranking pierden lugares a pesar de que cinco de ellas aumentaron su puntaje en relación con el año anterior.

Con excepción de las universidades Católica de Temuco, de Magallanes, Mayor y Católica de la Santísima Concepción, todas las demás del grupo mejoran su puntaje global con respecto a 2014. Además, de las 18 que integran este segundo grupo, solo las cuatro primeras mantienen su posición comparado con el año pasado.

A pesar de un leve aumento de puntaje, las universidades de Los Lagos, Arturo Prat y Tecnológica Metropolitana, todas pertenecientes al Consejo de Rectores, continúan ocupando las últimas ubicaciones (las que también ocupan en el Ranking de Docencia).

Universidades de Investigación y Doctorados en Áreas Selectivas

La categoría Universidades de Investigación y Doctorados en Áreas Selectivas (aquellas con menos de 7 programas de doctorado o que imparten estos programas en menos de tres de las grandes áreas del conocimiento: ciencias naturales, aplicadas, sociales, y artes y humanidades) representa el grupo más heterogéneo en cuanto a la dispersión de ciertos valores, como el número de programas de doctorado y de publicaciones anuales indexadas internacionalmente.

Al igual que el año pasado, este grupo lo conforman 13 universidades, con un puntaje promedio de 44,03 puntos. Como ha ocurrido desde la primera versión de este ranking en 2012, a la cabeza del grupo está la U. Técnica Federico Santa María (57,2 puntos), con la U. de Talca (51,2) en segundo lugar. En el último puesto se ubica la U. Andrés Bello, con 35,1 puntos.

Entre los principales cambios está el aumento de puntaje de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) de 44,1 a 49 puntos, lo que la hace pasar del sexto al tercer lugar del ranking. Esto se debe principalmente a una mejora en la dimensión Proceso Formativo, gracias a una mayor proporción de carreras acreditadas.

Por otra parte, la Universidad de los Andes bajó su puntaje final de 48,8, en 2014, a 45,9, en 2015, debido a que dos de sus cuatro programas de doctorado no han sido reacreditados por la CNA. Esto, sumado al cambio de posición de la UAI, determinó que la institución bajara del cuarto al sexto lugar del grupo.

Universidades de Investigación y Doctorados

Se trata de las instituciones que se dedican con intensidad tanto a la docencia como a la producción de investigación. Se caracterizan por dictar siete o más doctorados acreditados en tres o más áreas del conocimiento (ciencias naturales, ciencias aplicadas, ciencias sociales y artes y humanidades). En las seis universidades que integran este grupo, las actividades de investigación y formación de doctores han alcanzado una cierta envergadura.

Estas instituciones, al igual que algunas de investigación y doctorado en áreas específicas, también han adquirido la capacidad de desarrollar nuevos productos y servicios que, en un segundo paso, pueden ser transferidos a las empresas para su aplicación comercial. Es lo que se denomina en el mundo de la innovación como instituciones I+D+i, es decir, de investigación, desarrollo e innovación.

A diferencia de los otros tres grupos, que han ido cambiando su composición, este último —con un puntaje promedio de 64,7 puntos— se ha mantenido inmutable desde 2012. A la cabeza del ranking se encuentra la Pontificia Universidad Católica de Chile, con 86,5 puntos, seguida por la Universidad de Chile, con 83,6, y la de Concepción con 65,6. Se trata de tres universidades de las más antiguas del país y que, a nivel internacional, serían consideradas “universidades de investigación” (research universities).

Les siguen la Austral de Chile (con 53,3), Católica de Valparaíso (51,6) y de Santiago de Chile (47,9), distantes en cuanto a puntaje de las primeras tres.
El lugar que estas seis instituciones ocupan en el ranking se ha mantenido estable de 2012 a 2014. Sin embargo, en esta versión 2015 se produce el primer cambio: la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso aumenta su puntaje total en casi cuatro puntos respecto al año anterior, pasando del sexto al quinto lugar.

Hasta 2014, esa ubicación la ocupaba la Universidad de Santiago, que este año experimenta una pequeña disminución de puntaje en la dimensión Estudiantes. Esto se debería, probablemente, a su nueva política de admisión, que aumentó la ponderación del ranking de notas de enseñanza media.

Según explica Universitas, este último parámetro no ha podido ser incorporado al ranking porque no existe disponibilidad de información confiable que abarque a todo el sistema universitario, a diferencia de lo que ocurre con el Aporte Fiscal Indirecto, AFI.