Evolución del Ranking Global 2012-2016

Desde su primera publicación, en 2012, hasta el presente, el Ranking de Calidad de la Docencia de Pregrado, de GEA-Universitas y El Mercurio, ha mostrado una gran consistencia en sus resultados, hecho que contrata con lo observado en rankings análogos. Por una parte, esto es congruente con algo obvio para quienes pertenecen al mundo académico: la calidad de las universidades no experimenta fluctuaciones anuales considerables. Por otra parte, sugiere la adecuación de la metodología escogida para comparar el desempeño de las universidades. Lo anterior se evidencia principalmente en el desempeño de las universidades mejor ubicadas en el ranking, las que no muestran grandes cambios de posición durante el quinquenio que ha cubierto este estudio.

En general, los cambios ocurridos involucran instituciones de calidad similar (puntajes muy próximos) e implican cambios de una o dos ubicaciones.

Otro hecho llamativo es que tras la primera versión del ranking, en 2012, fueron excluidas ocho universidades que perdieron su acreditación institucional. Todas ellas, con una sola excepción, estuvieron en los últimos lugares del ranking de calidad de docencia de pregrado. Esto sugiere que nuestra evaluación de desempeño institucional coincide con aquella realizada por la Comisión Nacional de Acreditación, a pesar de utilizar  aproximaciones cualicuantitativas muy diferentes a las que usa el ranking de Universitas y El Mercurio.

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Durante el quinquenio 2012 a 2016, las universidades mostraron una evolución positiva en cuanto a sus puntajes de calidad de docencia de pregrado, lo que se refleja en un aumento del puntaje total promedio, que pasó de 42,8 puntos en 2012 a 50,4 puntos en 2016. Esto se explica principalmente por un incremento en los puntajes de las dimensiones  Calidad de los Académicos y  Calidad del Proceso Formativo.

 

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En la dimensión Académicos se observaron progresivos aumentos en los indicadores “porcentaje de académicos con más de media jornada” y “académicos con doctorado”.

En la dimensión Proceso Formativo” los indicadores que más mejoraron en el lapso 2012-2015 fueron “alumnos por académicos con más de media jornada” y “años de acreditación de carreras”. Cambios menores se observaron en “duración real de las carreras” y “retención al segundo año”.