Grupo de Estudios Avanzados Universitas
Director
Dr. Pedro Pablo Rosso, Rector Emérito de la Pontificia Universidad Católica de Chile, estudios de posgrado en Cornell University (EEUU) y trayectoria académica en la Columbia University (1972-1984).

Investigadores
– Ana María Martínez, PhD. Estudios de posgrado en UNICAMP (Brasil) y École Polytechnique Féderále de Lausanne (Suiza) y trayectoria académica en la Universidad de Campinas (profesor titular). Carrera administrativa en la Pontificia Universidad Católica de Chile (Dirección de Investigación y Doctorado).- Jean-Jacques Ammann, PhD. Estudios de posgrado en École Polytechnique Féderále de Lausanne (Suiza), trayectoria académica en University of Michigan, Ann Arbor (EEUU), Campinas (Brasil) y Universidad de Santiago (Chile).

Consultores
– Claudia Reyes, ingeniero civil industrial de la Universidad de Concepción (Chile), trayectoria laboral en el Programa de Mejoramiento Continuo de la Educación Superior (MECESUP), Ministerio de Educación de Chile y Red Universitaria Cruz del Sur.

– Luis Villarroel, PhD. Profesor de la Facultad de Matemáticas, Pontificia Universidad Católica de Chile.

– Liz Reisberg, PhD. Profesora Adjunta, Center for International Higher Education, Boston College (EE.UU).

“Los autores dedicaron sus máximos esfuerzos en reducir y/o eliminar cualquier tipo de errores numéricos de los datos aquí presentados. Sin embargo, en un estudio de estas características y envergadura no es posible garantizar una total exactitud de los numerosos valores presentados y los autores piden comprensión por posibles imprecisiones”.

Opinión

Un esfuerzo por “iluminar” el sistema universitario nacional

Pedro Pablo Rosso

Pedro Pablo Rosso
Director Grupo de Estudios Avanzados Universitas

Aunque algunos rankings han recibido serias críticas de tipo académico por su metodología, nadie discute su utilidad, lo que explica su éxito y permanencia.

La inmensa mayoría de los estudiantes que ingresan a una universidad lo hacen para obtener un título profesional y, desde esta óptica, para ellos todas las instituciones universitarias son esencialmente “iguales”. Por consiguiente, la decisión con respecto a cuál de ellas elegir suele basarse en apreciaciones de calidad y prestigio, concentrándose las preferencias en las instituciones que, a juicio del postulante, ofrecen los mejores programas de formación y cuyos títulos son los más valorados en los mercados laborales.

En todos los países existe un grupo de universidades que gozan de gran prestigio general o en áreas específicas y que, por lo mismo, son muy demandadas. Esto les permite ser altamente selectivas, aceptando sólo una minoría de sus postulantes. Para quienes no logran acceder a estas instituciones, la elección de entre las restantes resulta muy compleja por la falta de elementos orientadores.

Esta falta de claridad de los sistemas universitarios es un problema universal, lo que explica la aparición de los llamados rankings de universidades. Básicamente, estos consisten en un ordenamiento de las universidades según ciertos criterios de calidad o de prestigio. Creados inicialmente por medios de comunicación de los Estados Unidos para orientar a sus lectores en la elección de universidad, actualmente existen en muchos países. Incluso, evidenciando la globalización de los estudios superiores y una creciente movilidad estudiantil internacional, en 2004 surgieron los primeros rankings mundiales de universidades.

Críticas y polémicas
Aunque algunos rankings han merecido serios cuestionamientos de tipo académico por la metodología aplicada, nadie discute su utilidad, lo que explica su éxito y permanencia.

En general, las principales controversias suscitadas por estas clasificaciones de universidades, tanto nacionales como internacionales, ha sido sobre bases metodológicas.

Las mayores críticas se concentran en tres aspectos. Primero, el uso de las grandes universidades de investigación y sus perfiles académicos como paradigma comparativo, lo que deja en una situación desfavorable a las pequeñas instituciones concentradas en áreas selectivas. Luego, la alta ponderación otorgada a elementos subjetivos y de prestigio, como opinión de pares académicos, de estudiantes o de representantes del mundo laboral, y, por último, la alta ponderación otorgada a aspectos históricos o cuantitativos, estos últimos asociados principalmente al número de profesores, lo que favorece a las instituciones más antiguas y de gran tamaño con respecto a las más jóvenes y de menor tamaño.

En gran medida, el uso creciente de los rankings se debe a que son fácilmente comprensibles y evitan la búsqueda, a veces laboriosa, de la información disponible. En nuestro país las fuentes de esa información son la Comisión Nacional de Acreditación (CNA); el Ministerio de Educación, el cual dispone de un Servicio de Información de Estudios Superiores (SIES) y el Consejo Nacional de Educación.

Estas entidades cuentan con bases de datos de acceso público, pero su uso requiere de ciertos conocimientos y expertise.

Clasificación Universitas
Intentando iluminar la diversidad del sistema universitario chileno y los perfiles de las universidades que lo integran, el año 2011, junto con la investigadora Claudia Reyes, propusimos a través de “El Mercurio” una clasificación de universidades basada en el tipo de actividades académicas que éstas desarrollan preferencialmente. Y a partir de esta clasificación en cuatro grupos se ranquearon las distintas instituciones.

Como principio básico se aplicó el concepto utilizado recientemente en la clasificación de las instituciones de educación superior europeas: que una clasificación de universidades debe aumentar la transparencia de un sistema complejo, revelando la diversidad que encierra y, además, permitir comprender las bases de su diversidad. También que aporte una nomenclatura que permita comunicar las características esenciales de las instituciones.

Nuestra propuesta, además de ilustrar la heterogeneidad del sistema universitario chileno, ofrece la posibilidad de servir como base para un estudio comparativo o ranking de la calidad y desempeño de las universidades con sus pares pertenecientes al mismo grupo. Este es un aspecto sobre el cual existe bastante desconocimiento a nivel del público general, incluyendo los futuros estudiantes que, con frecuencia, eligen universidad guiados por intuiciones, recomendaciones de amigos, tradiciones familiares y campañas de márketing.

Tratando de salvar las múltiples limitaciones y sesgos metodológicos, el ranking que aquí presentamos se enmarca en las recomendaciones del International Ranking Expert Group (IREG), un grupo de investigadores que, valorando la utilidad de los rankings, se ha propuesto promover su perfeccionamiento metodológico. Adoptando las recomendaciones del IREG, este ranking de universidades chilenas considera como aspecto primordial la calidad académica y utiliza exclusivamente indicadores objetivos, numéricos, emanados de fuentes oficiales, públicas y verificables.

A lo anterior, se agrega un aspecto clave para validar cualquier comparación entre universidades, cual es la categorización previa basada en la clasificación que divide a las universidades entre aquellas que no ofrecen programas de doctorado y las que sí los tienen (acreditados por la Comisión Nacional de Acreditación). Esto implica reconocer como válida la heterogeneidad del sistema universitario y la diversidad de funciones que ello implica. Es decir, el hecho de que algunas universidades han sido creadas para dedicarse a la docencia de pregrado y están organizadas para cumplir con esa finalidad. Otras, en cambio, han querido desarrollarse en el ámbito de la investigación y los doctorados.

Desde esta óptica, se trata de un enfoque de calidad académica más en línea no sólo con las recomendaciones del IREG, sino con el criterio de calidad que usan la mayoría de los sistemas de aseguramiento de la calidad del mundo: la congruencia entre la misión y objetivos que se ha impuesto una institución con su organización, funcionamiento y recursos humanos y materiales, en el marco del cumplimiento de ciertos estándares básicos.