Pedro Pablo Rosso

Un nuevo ranking en un contexto con muchas turbulencias

Desde su primera edición, el año 2012, todas las universidades ubicadas en los últimos lugares, posteriormente han perdido su acreditación institucional.

Pedro Pablo Rosso

Pedro Pablo Rosso
Director Grupo de Estudios Avanzados Universitas

La versión 2015 del Ranking de Calidad de las Universidades Chilenas aparece en un contexto tensionado por las reformas a la educación superior impulsadas por el actual gobierno. No obstante, cualquiera sea el resultado final de estas iniciativas, este ranking continuará ejerciendo su labor orientadora para los usuarios potenciales y actores de nuestro sistema universitario.

Por ejemplo, con razones fundadas, algunos rectores argumentan que, más temprano que tarde, la gratuidad universal podría provocar restricciones financieras que llevarían a un deterioro progresivo de la calidad de las instituciones. Esto porque impediría los aumentos de costos asociados al mejoramiento continuo de aspectos claves, como el número y perfil de los académicos, la infraestructura de laboratorios y bibliotecas, la adquisición de tecnología de punta, etcétera.
Es de esperar que eso no ocurra, pero si llegara a suceder, sería prontamente detectado por este Ranking de Calidad. En efecto, dada su naturaleza cuantitativa y el hecho que es confeccionado en años sucesivos usando las mismas fuentes y el mismo método, los puntajes finales de las instituciones revelan cuánto han mejorado o se han deteriorado en comparación con años anteriores. Felizmente, usando como base los valores del ranking de 2012, se puede apreciar que durante los últimos años la gran mayoría de nuestras universidades ha mejorado sus indicadores, especialmente en los rubros Académicos, Proceso Formativo y en las “publicaciones indexadas internacionalmente”.

Otro aspecto positivo que se observa en las universidades es el interés en la investigación, lo que se detecta por la migración de Universidades Docentes” hacia la categoría Docentes con Proyección en Investigación y de estas al de Universidades de Investigación y Doctorado en Áreas Selectivas. Estos cambios reflejan, respectivamente, aumentos en la cantidad de publicaciones y la creación de programas de doctorado.

El ranking también ha sido certero en la identificación de universidades con serios problemas de calidad. Desde su primera edición, el año 2012, todas las universidades ubicadas en los últimos lugares posteriormente han perdido su acreditación institucional. Esta constatación apoya la idea de que la metodología utilizada para aquilatar la solvencia académica de las universidades y confeccionar el ranking es válida y coincidente con las apreciaciones globales sobre calidad institucional que fundamentan las resoluciones de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA).

Como un hecho consistente con lo antes mencionado, este año los últimos lugares del Ranking de Calidad de la Docencia de Pregrado lo ocupan las universidades de Los Lagos, Arturo Prat y Tecnológica Metropolitana (UTEM), todas ellas acreditadas por 3 años por la CNA.

Dado que se trata de universidades del Estado, su ubicación sugiere que el “nuevo trato” que recibirán, en el contexto del proceso de reformas a la educación superior, además de una mayor asignación de recursos, debería abarcar aspectos relativos a gestión y gobierno universitario.

El ranking 2015 evidencia nuevamente la baja calidad de las cuatro universidades controladas por consorcios transnacionales. En el caso de Laureate International Universities, las universidades Andrés Bello y de Viña del Mar ocupan los lugares 33 y 36, respectivamente, mientras que la Universidad de Las Américas perdió su acreditación.

Por otra parte, la Universidad de Artes, Ciencias y Comunicación (UNIACC), controlada por Apollo Global, también perdió su acreditación.

Aparentemente, la pertenencia a estas redes internacionales no se ha traducido en una mayor calidad de sus ofertas educativas.